Leopardo

El leopardo es un mamífero y uno de los miembros más pequeños de la familia de los grandes felinos, que incluye a los leones, los tigres y los jaguares. Es uno de los felinos salvajes más rápidos y con una distribución geográfica más amplia del planeta. Habita en extensas zonas del África subsahariana, algunas regiones de Asia occidental y central, el sur de Rusia, el subcontinente indio y el sudeste y este de Asia. Cuando se menciona al leopardo, muchas personas imaginan a este gran felino moteado agazapado en la rama de un árbol, esperando a que aparezca una presa, o deslizándose silenciosamente entre las hierbas secas de la sabana mientras se acerca a su objetivo. El sigilo y la discreción son dos de sus características más conocidas. Los leopardos habitan nuestro planeta desde hace muchísimo tiempo: algunos de los fósiles más antiguos encontrados en Europa tienen una antigüedad estimada de unos 600.000 años y se remontan a finales del Pleistoceno inferior. Desde hace siglos, los seres humanos admiran y valoran a este animal, que ha pasado a formar parte de numerosas culturas y se ha utilizado como símbolo nacional y emblema de distintas organizaciones y empresas.

El leopardo tiene una estructura corporal similar a la del jaguar y un pelaje cubierto de manchas que forman patrones en forma de roseta. Sin embargo, a diferencia de las del jaguar, las rosetas del leopardo generalmente no tienen un punto en el centro. Estas marcas le permiten camuflarse para acercarse a sus presas en bosques y praderas. Los leopardos que viven en pastizales secos suelen tener un pelaje más claro que los que habitan en las selvas tropicales. Algunos ejemplares de estas selvas son casi completamente negros, aunque sus manchas siguen siendo visibles bajo determinadas condiciones de iluminación. A pesar de ser cazadores poderosos e inteligentes, los leopardos no siempre ocupan la cima de la cadena alimentaria en África, donde los leones, las hienas en grupo y los perros salvajes pueden matarlos. En Asia, los tigres representan una amenaza similar. Por eso, los leopardos hacen todo lo posible por evitar a estos depredadores. Cazan en horarios diferentes y suelen elegir presas distintas de las de sus competidores. También descansan en los árboles para pasar inadvertidos.

Los leopardos se adaptan fácilmente a una gran variedad de hábitats, altitudes y temperaturas, desde las altas montañas y los desiertos hasta las selvas tropicales. Algunos reciben su nombre de las regiones donde habitan, como el leopardo del norte de África y el leopardo persa. Pueden sobrevivir hasta diez días sin beber agua, ya que obtienen de sus alimentos la humedad que necesitan. Pasan gran parte del tiempo entre la vegetación densa, en cuevas o en terrenos rocosos, donde cazan, descansan o se refugian del calor diurno. Son unos de los grandes felinos más arborícolas y su larga cola les ayuda a mantener el equilibrio sobre las ramas. A diferencia de la mayoría de los gatos, son excelentes nadadores y forman parte del reducido grupo de felinos a los que les gusta el agua. También son atletas extraordinarios: pueden correr a velocidades de hasta 58 kilómetros por hora, saltar hacia delante hasta seis metros de una sola vez y elevarse verticalmente hasta tres metros.

Los leopardos poseen una fuerza extraordinaria. Pueden trepar hasta 15 metros por un árbol mientras llevan algo en la boca, incluso si el objeto o la presa es más grande y pesada que ellos. Suelen subir sus presas a los árboles para mantenerlas fuera del alcance de otros depredadores, como los leones y las hienas, y así regresar más tarde para seguir alimentándose. Según se ha informado, se observó a un leopardo arrastrando hasta un árbol a una jirafa joven de 100 kilogramos para esconderla.

Los leopardos suelen ser animales nocturnos: cazan durante la noche y descansan durante el día. Algunas historias procedentes de África y Asia cuentan que pueden entrar en aldeas y llevarse presas dormidas sin ser detectados. Utilizan diversas técnicas de caza sigilosa, como atacar desde los árboles o acechar a sus presas entre las hierbas secas. Durante la caza, dependen más del oído y de la vista que del olfato. Cuando alcanzan a su presa, la sujetan o la golpean con sus garras retráctiles y después la matan con una mordedura en la garganta. Su dieta incluye una amplia variedad de animales, como monos, roedores, serpientes, anfibios, aves grandes, peces, antílopes y cerdos.

Durante la época de apareamiento, los machos y las hembras adultos se localizan mediante el olfato. Un macho puede seguir a una hembra durante varios días antes de que esté preparada para aparearse. Este proceso puede ser algo peligroso, ya que ambos animales tienen garras y dientes afilados y saben utilizarlos. Durante la gestación, la hembra utiliza una cueva, una madriguera o un hueco entre la vegetación densa como refugio para dar a luz. Después del nacimiento, suele permanecer con sus cachorros durante dos o tres días antes de salir a buscar alimento para ellos. Los cachorros nacen con un pelaje claro y los ojos cerrados. A medida que crecen, su madre puede verse obligada a dejarlos solos durante varios días mientras sale a cazar.

Alrededor de los tres meses de edad, los cachorros comienzan a acompañar a su madre para aprender técnicas de caza. Como otros felinos jóvenes, disfrutan persiguiendo y abalanzándose sobre sus objetivos. Cuando una presa consigue escapar, practican estos comportamientos con sus hermanos e incluso con su madre. Estos juegos les ayudan a desarrollar las habilidades que necesitarán para sobrevivir cuando sean adultos. Por lo general, los leopardos jóvenes están preparados para vivir por su cuenta entre los 12 y los 18 meses de edad y pueden formar su propia familia entre los dos y los tres años. Rara vez rugen. Se comunican, entre otras formas, mediante las marcas blancas situadas en la punta de la cola y en la parte posterior de las orejas, que les ayudan a localizar a otros leopardos. Fuera de la época de reproducción, viven en solitario y marcan sus territorios con orina. También frotan la cara contra las rocas o los troncos de los árboles, arañan el suelo o se revuelcan sobre él y rasgan la corteza de los árboles con sus garras para advertir a otros leopardos de que el territorio ya está ocupado. Las peleas entre machos son frecuentes y, en ocasiones, pueden resultar mortales.

Aunque los leopardos son animales adaptables capaces de vivir en distintos hábitats, algunas de sus poblaciones están gravemente amenazadas. Son cazados por el valor de sus pieles y por sus bigotes, que se utilizan en la medicina tradicional. Además, se talan numerosos árboles en sus hábitats para dar paso a proyectos de desarrollo. Como a veces cazan ganado, los agricultores que intentan proteger a sus animales suelen envenenarlos. Por ello, muchos países han adoptado medidas para proteger a los leopardos. En Estados Unidos, la Ley de Especies en Peligro de Extinción y las normas internacionales sobre el comercio de especies silvestres contribuyen a su protección. Otros países han creado reservas y establecido leyes estrictas para impedir que estos animales sufran daños. Afortunadamente, estos esfuerzos de conservación han contribuido a preservar las poblaciones de leopardos en la medida de lo posible.

Ficha informativa del leopardo

  • Clase: Mamíferos
  • Orden: Carnívoros
  • Familia: Félidos
  • Esperanza de vida: Aproximadamente 18 años bajo el cuidado de los seres humanos
  • Periodo de gestación: Entre 3 y 3,5 meses
  • Número de crías: De 1 a 6, aunque lo habitual es entre 2 y 3
  • Peso al nacer: Entre 500 y 600 gramos
  • Edad de madurez: 3 años
  • Longitud corporal: Entre 92 y 190 cm
  • Peso: Las hembras pesan entre 21 y 60 kg, mientras que los machos pesan entre 36 y 75 kg
  • Longitud de la cola: Entre 64 y 99 cm

Datos rápidos sobre los leopardos

  • Los leopardos tienen un oído excepcionalmente agudo, que, según se afirma, puede ser hasta cinco veces más sensible que el de los seres humanos. Esto les permite escuchar los chillidos de los ratones.
  • Cuando llega el momento de descansar, les gusta trepar a los árboles y tumbarse sobre las ramas. Se encuentran entre los felinos más grandes que trepan a los árboles con regularidad.
  • Aunque el leopardo de las nieves y el leopardo nublado llevan la palabra «leopardo» en sus nombres, son lo suficientemente diferentes de los leopardos propiamente dichos como para tener una clasificación propia dentro de la familia de los felinos.
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By Fact Nest Equipo de Trabajo

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